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Yo no sé...
Yo no sé de pájaros
no conozco
la historia del fuego
Pero creo que mi soledad deberÃa tener alas.
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HOMBRE QUE MIRA A TRAVÉS DE LA NIEBLA
Me cuesta como nunca
nombrar los árboles y las ventanas
y también el futuro y el dolor
el campanario está invisible y mudo
pero si se expresara
sus tañidos
serÃan de un fantasma melancólico
la esquina pierde su ángulo filoso
nadie dirÃa que la crueldad existe
la sangre mártir es apenas
una pálida mancha de rencor
cómo cambian las cosas
en la niebla
los voraces no son
más que pobres seguros de sà mismos
los sádicos son colmos de ironÃa
los soberbios son proas
de algún coraje ajeno
los humildes en cambio no se ven
pero yo sé quién es quién
detrás de ese telón de incertidumbre
sé dónde está el abismo
sé dónde no está dios
sé dónde está la muerte
sé dónde no estás tú
la niebla no es olvido
sino postergación anticipada
ojalá que la espera
no desgaste mis sueños
ojalá que la niebla
no llegue a mis pulmones
y que vos
emerjas de ella
como un lindo recuerdo
que se convierte en rostro
y yo sepa por fin
que dejas para siempre
la espesura de ese aire maldito
cuando tus ojos encuentren y celebren
mi bienvenida que no tiene pausas
(MARIO BENEDETTI)
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HABLEMOS DEL AMOR
Creo que hasta la mas hermosa de las locuras carga con sus dosis de miedo. El mundo es exactamente de la manera que lo vemos, pero hay cosas en la vida que mirémoslas por el lado que las miremos continúan siendo siempre las mismas y valen para todo el mundo: como el Amor por ejemplo.
Y la gran locura del hombre y la mujer es exactamente esta: EL AMOR
Aunque a veces intentar amar provoca miedo y bueno, el ser humano es asÃ, intercambia gran parte de sus emociones por miedo, pero si se hace a un lado ese miedo se crea la incertidumbre de saber si la idea de enamorarse de alguien es buena o no, pero la única realidad que hay detrás de una buena o mala idea solo existe cuando alguien intenta llevarla a la práctica y entonces la realidad sale a flote y la vivimos en carne propia, cuando a mi me paso corrobore que nunca terminas de conocer a las personas.
Ahora creo que lo más sano es esto que tomo como teorÃa y que se menciona en un libro de Paulo Coelho:
“Se habÃa educado a si misma a dar a los hombres la cantidad exacta de placer ni más ni menos; solo lo necesario. No sentÃa enojo contra nadie, porque esto significaba tener que reaccionar y combatir con un enemigo y luego aguantar consecuencias imprevisibles como venganza”
Y definitivamente el fracaso de un amor no significa el fracaso DEL AMOR.
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AHORA EN CAMBIO
Hubiera entregado el Dios que no poseo,
hubiera aprendido tres o cuatro signos,
y asà desalentado,
asà fiel, ceniciento,
invariable como un recuerdo atroz,
me hubiera respondido,
me hubiera transformado en ademanes
me hubiera convencido como todos,
refugiado en el hambre universal,
salvado para siempre y para nada.
Ahora en cambio estoy un poco solo,
de veras un poco solo y solo.
Mi tristeza es un vaso de oraciones
que se derraman sobre el césped
y desde el césped nace Dios
y está también un poco solo,
de veras un poco solo y solo.
Mas yo le ayudo a conocer las aves
y en toda su extensión la herejÃa vegetal,
los corazones de sus alegres huérfanos,
la tierra que es la palma de su mano.
Mario Benedetti
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LA CALLE
Es una calle larga y silenciosa.
Ando en tinieblas y tropiezo y caigo
y me levanto y piso con pies ciegos
las piedras mudas y las hojas secas
Y alguien detrás de mà también las pisa:
si me detengo, se detiene;
si corro, corre. Vuelvo el rostro: nadie.
Todo está oscuro y sin salida,
y doy vueltas y vueltas en esquinas
que dan siempre a la calle
donde nadie me espera ni me sigue,
Donde yo sigo a un hombre que tropieza
y se levanta y dice al verme: nadie.
(Octavio Paz)
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YO, SOLITARIO EN LA SOMBRA
Siempre al caer de la tarde.
Yo, solitario en la sombra,
mirando el final del valle.
Oyendo la voz del rÃo
que jamás cambia de cauce.
Yo, solitario en la sombra,
sintiéndome otra vez niño,
volviendo a ser el de antes.
Un aro azul distendido,
que va enredando el paisaje.
Un globo en el infinito
del espacio inenarrable.
Yo, solitario en la sombra,
no sé si acaso perdido
y sin volver a encontrarme.
Oyendo el agua del rÃo,
mirando el final del valle.
Olvidando a algún amigo,
sin despedir los que parten.
Yo, solitario en la sombra,
por fin un desconocido.
Uno más. Un habitante.
Para creerme lo mismo
y pensar solo en el aire.
El valle es de oros tranquilos
siempre al caer de la tarde.
(Manuel Felipe Rugeles)
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EL DOLOR ENVEJECE MAS QUE EL TIEMPO
El dolor envejece más que el tiempo,
este dolor dolor que no se acaba,
y que te duele todo todo todo
sin dolerte en el cuerpo nada nada.
A tantos dÃas de dolor se muere uno,
ni la vida se va,
ni el corazón se para,
es el dolor acumulado el que,
cuando no lo soportas,
él te aplasta.
Mi accidente será un buen epitafio:
Cuando una calle bajo el sol cruzaba,
de dolor - o de amor - es lo mismo,
murió desbaratada.
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